El planeta comenzó a oscurecerse. Australia y Nueva Zelanda le dieron el pistoletazo de salida al apagón mundial de 60 minutos convocado por la organización ecologista Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés). El objetivo de la iniciativa, que se realiza por cuarto año consecutivo, es luchar contra el cambio climático.

Un total de 47 pueblos y ciudades neocelandéses ya apagaron las luces de sus edificios más emblemáticos. Dejaron así en completa oscuridad a sitios como la Skytower, la estructura más alta de Auckland. La ciudad australiana de Sydney también perdió parte de su iluminación. La consigna de apagar la luz se extenderá durante todo el día por el resto del mundo cuando el reloj dé las 20.30.

La cita pretende convertirse en la mayor movilización jamás organizada, tras la decepción por la Cumbre del Clima de Copenhague. Los ecologistas insisten en que hay que actuar en conjunto para solucionar el problema del calentamiento global. El objetivo es ambicioso. WWF espera superar la cifra del año pasado, y que más de 1.000 millones de personas se adhieran.

Las pirámides de Egipto, el Coliseo de Roma, el Times Square de Nueva York, el Partenón de Atenas, la Puerta de Alcalá de Madrid o la Alhambra de Granada son algunos de los lugares conocidos que se quedarán a oscuras. Este año se sumaron más de 120 países.

La Argentina es uno de ellos. La Fundación Vida Silvestre coordina este apagón voluntario e invita a unirse a las personas, organizaciones, empresas y gobiernos. Según los organizadores, bajar la perilla de la luz simboliza un voto a favor de acciones que apunten a la reducción de los gases de efecto invernadero.

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires apagará las luces del Obelisco, de la Torre de los Ingleses, del Puente de la Mujer, de la Pirámide de Mayo, del Monumento a San Martín, del Monumento a los Dos Congresos, del Centro Cultural Recoleta, del Monumento de los Españoles, del Palacio Barolo, del Museo de la Ciudad, de la Manzana de las Luces, del Palacio Municipal y del edificio de La Prensa, según se informó.

"No se trata de ahorrar energía sino de sensibilizar a la población de la importancia de luchar contra el cambio climático", instó Miguel Angel Valladares, director de comunicación de WWF. En conclusión, se trata de una llamada de atención para que la gente se involucre en todos los rincones del mundo. (Especial)